El cuchillo de “Jabalineros”.

En plena producción de Jabalineros, mi nueva serie para el Canal Caza y Pesca TV, se me ocurrió una idea ¿Por qué no hacer un cuchillo para el cazador de jabalí en batida? Enamorado como soy del arma blanca, la idea era buscar una configuración que cubriese las necesidades específicas de ese cazador. 


 Durante años han ido pasando por mi mochila desde navajas a cuchillos de remate, siendo los más habituales los tipo skinner, los compactos y ligeros. El motivo es sencillo, la batida en montaña premia el poco peso, ayudando a combatir la fatiga de las caminatas llevar un equipo justo, lo imprescindible y poco mas.


El problema es que la definición del ideal en este caso, pasa por un cuchillo todoterreno, flaqueando los desolladores por longitud. Y es que así como sobran en la mayoría de las ocasiones, mostrándose ideales para sacar las tripas o desollar a un jabalí, carecen de hoja para rematar, volviéndose esto un problema si nos vemos en la tesitura. En general los remates en batida suelen ser un segundo disparo, pero es indudable que de tener un cuchillo apropiado, hay ocasiones en las que lo usaríamos, siendo además lo ideal. El cuchillo debería por tanto servir para todo...y a la vez ser lo mas ligero y compacto para no volverse un estorbo en la mochila.


Me pongo en contacto entonces con mi amigo Alberto Covarsí, el bisnieto del mítico Montero de Alpotreque. Se que Alberto posee el cuchillo de remate original y que sus dimensiones son las justas para trabajar en remates sin molestar en el trasporte. Apunto las dimensiones que me va dictando tras tirar de metro, constatando que está lejos de las “espadas” habituales en la montería actual. 


Toca entonces ponerme en contacto con quienes sé que se ilusionan tanto con este tipo de proyectos como yo. Por un lado El Fenicio, un artesano cuchillero malagueño, por otro Quela, una amiga joyera de León. 


Desde el primer contacto hasta que llega el Jabalinero a mis manos pasan mas de dos meses de trabajo. Primero definir el diseño, por supuesto enterizo, acabando en una hoja tipo Bowie firjada y templada a mano, con rebaje largo que aligere y facilite el remate, en inoxidable 440 B, acabado a espejo. El mango recto, corto, la guarda ancha sin ser excesiva. Las cachas de resina, prácticas, limpias, en color hueso en un guiño al Covarsí. 

Finalmente de Quela el logo en plata hecho a mano para incrustar en la cacha derecha. Sin duda un cuchillo práctico, sin duda un cuchillo precioso, un amuleto que con seguridad me dará muchísima suerte con los cochinos. 



Gracias amigos.
Viva la caza. Long life to hunting.

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