¡¡¡Este amasijo era el perro de Samuelito!!!

Así quedo el perro de Samuel en las Omañas mientras estaba cazando. Lo del lobo es un descontrol que solo ven las gentes del campo, quienes lo sufren. El resto, engañados por aquellos que han encontrado en el depredador su forma de vida, siguen pensando que es una especie en peligro de extinción. Nada mas lejos de la realidad, el lobo cuenta con una población saneada en la mayoría de las comunidades del centro y norte de España. El lobo debe ser controlado y regulado, minimizando sus daños y si demás genera riqueza en esas comarcas, pues mejor que mejor. Al lobo hay que cazarlo sin complejos, con armas de fuego nunca peligrará su población, piense que los datos lo dejan claro, donde se caza su población aumenta. Esta vez le tocó al perro de Samuel, uno entre muchísimos otros, algo desgraciadamente habitual que habla de la realidad de la población de lobos, de la mentira de los grupos proteccionistas, de su descarnado egoísmo que está acabando con las esperanza de vida de miles de familias.
Tolerancia cero con los ecoanimalistas, no hay peor lacra para el mundo rural.
Nadie pide extinción, solo un control que haga posible la convivencia entre hombre y lobo.
Viva la caza. Long life to hunting.


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