Un ganadero llegan a su finca y los buitres le han comido dos terneros.

Lo de los buitres es una vergüenza. Lo que antes parecía imposible que sucediese ahora ya es algo habitual. Nuestro amigo llega al prado y se encuentra la piel y los huesos, la ganancia esfumada para tener que aguantar todavía a quienes no se lo acaban de creer. Si el buitre se ha convertido en un problema porque su densidad no aguanta la disponibildiad de comida, obligándoles a matar, tendrán que dar una solución. Si tienen que controlarlos que estudien las forma y que hagan, no es de recibo que como siempre al final los platos rotos del proteccionismo acabe pagándolos la gente que vive del campo. Bastantes problemas tienen ya los ganaderos como para encima tener que aguantar cosas como estas...
Viva la caza. Viva el mundo rural.

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