Andan los floritos revueltos, una yegua devorada por los lobos no es fácil de tapar. Ante sus ataques lo que más me gusta, bloquear y borrar como si no hubiese un mañana, a esta gente ni se la escucha ni se la contesta, no dicen más que tontadas, no hay nada que más les duela que no poder soltar sus discursos de odio, sus insultos y sus mentiras. Y es que el proteccionismo del lobo es la definición de la mentira. Mienten y mienten, unos pocos a sabiendas, el resto desde la ignorancia de pertenecer a una masa aborregada sin capacidad para pensar por sí mismos, repitiendo como loros lo que los “listos” les dictan. Ahora les da por decir que con el lobo siempre se convivió en paz y armonía, mentira, mentira y mentira. Al lobo se le ha perseguido con todos los medios y artes al alcance, cepos, lazos, armas de fuego, cogiendo camadas, para llegar finalmente al veneno, lo que estuvo a punto de extinguirlo ¿Convivir? Anda que no están perdidos, si no hubiese sido porque el lobo se hizo especie de caza mayor ahora no quedaba ni el recuerdo. Por desgracia ellos son incapaces de entender que no hay mejor forma de protección que esa, una especie de caza siempre irá a más.
Viva la caza. Long life to hunting.



