Observo con preocupación como muchos cazadores no entienden la gravedad de la PPA. Creen que la llamada al control de la población de jabalí va contra la caza, pensando que si matamos mucho dejará muy poco para próximas temporadas.
El cazador es un conservacionista nato y por ello choca contra todo lo que huele a exterminio. La diferencia es el enemigo que tenemos enfrente, una peste que de saltar amenaza con dejar el país como un “solar”, en cuanto a jabalíes se entiende…se extinguirán prácticamente. Ahora se trata de cazar mucho para conservar o no hacerlo y dejar que se extinga.
No entiendo como no se intuye la gravedad viendo como se ha mandado al ejército desde el primer momento ¿No les parece extraño que las comunidades limítrofes se hayan apresurado a ofrecer dinero por jabalí abatido? ¿No les parece raro que se autorice el uso de visión térmica para aumentar la efectividad?
Estamos en un momento que la caza debe aprovechar para que la sociedad cambie la visión sobre nosotros, demostrando que realmente somos una ayuda real, la mejor herramienta de control, gestión y protección.
Se nos necesita porque nuestra labor es impagable. Nadie sabe cazar mejor que nosotros y además sin costar dinero al estado. Hagámoslo pero a cambio exijamos que se blinden el papel de caza y cazadores. Ahora queda demostrado que nuestra actividad es indispensable para la Sociedad, ya no somos asesinos, somos guardianes de la naturaleza que ayudan al pueblo, dejando en evidencia a todos los “cantamañanas” que nos criminalizan, partidos políticos incluidos.
Exijamos endurecer las leyes contra los anticaza, derogando normas y leyes injustas, blindándonos contra todo aquel que ose atacarnos desde el sectarismo y la radicalidad.
Miles de empleos, millones de pérdidas están en juego y nosotros somos la solución. Adelante sí, ayudemos…pero aprovechemos para que caza y cazador sean intocables, para que dejemos de ser los malos y aparezcamos como lo que realmente somos, los mejores aliados del medio natural.
Viva la caza. Long life to hunting.


