Las cigüeñas: batallones de exterminio

“Es un desastre, las cigüeñas dejan las polladas mermadas y las codornices las devoran”, me dice mi amigo @luislera desde Tierra de Campos.
La alta densidad de cigüeñas se ha convertido en todo un problema, todo un depredador que como batallones de exterminio recorren los campos dejándolos sin rastro de vida. Reptiles y batracios, polladas de aves cinegéticas y protegidas, gazapos, lebratos, roedores, cualquier cría de pequeños mamíferos les sirven. Ojalá se tomase conciencia del daño que producen y se decidiesen a controlarlas de alguna forma. No digo que lo hagamos los cazadores, claro que no, de hecho no tengo ni idea cuál debe ser la forma, pero es evidente que debería sopesarse el daño que hacen sobre poblaciones críticas, valorando la importancia de una población aún mayor de cigüeñas frente a que acaben llevando a la extinción a algunas especies. Desgraciadamente vivimos en un país donde el sello de protegido implica que nunca más se vuelva a tocar, aunque ello suponga daños a la fauna o a los ecosistemas, vamos la tontería nacional a la que ya nos tiene acostumbrados el “desorden mental” del ecologismo radical.
Viva la caza. Long life to hunting.
#cigüeña