Este domingo ha tenido lugar en Valga, Pontevedra, la primer FIESTA DE LA CAZA Y DEL RURAL GALLEGO. Tuve el honor de ser el pregonero de esta primera edición. Ahí se lo dejo completo:
Muchísimas gracias a la organización por brindarme esta oportunidad de hacer el pregón de esta primera edición de la fiesta de la caza y el rural gallego. Es un honor para mi, deseando sea esta la primera de infinitas mas.

El mundo rural, del que la caza forma parte, vive momentos críticos. La sociedad, mayoritariamente urbana, vampiriza al campo, robándole incluso su capacidad de decidir, con leyes y normas dictadas desde los despachos, desde la ciudad, a golpe de tendencias ecologistas y animalistas ¿En que se traduce esto? Sencillamente en ver, sin casi opciones de revertirlo, como cada nuevo paso hunde un poco mas a todos aquellos que viven en el campo y de él.
La sociedad urbanita ni sabe, ni conoce, pero decide…simplemente porque son muchos mas.
La mentira se ha instalado en ellos de tal forma que se castiga la naturalidad, la normalidad, haciendo de lo artificial la respuesta

Son ya muchas generaciones viendo el campo desde una pantalla, empapándose de la mentira que se vende a través de ella, hasta llegar a tal confusión que han llegado a no ser capaces de entender la diferencia entre lo real y lo falso.
Eso lleva a la sociedad a caminos que podemos asimilar en bombas a la linea de flotación del rural: leyes contra nosotros y comportamientos de ordeno y mando cuando salen al campo, con actitudes tan confusas que se convierten en un autentico problema, pretendiendo mandar en nuestra casa porque la ley los ampara aunque estén completaste equivocados.

Un buen ejemplo son los mastines, todo el día llorando como si fueran la solución absoluta contra los ataques del lobo y luego impiden que hagan su trabajo.
Un urbanita va al monte de ruta, ve a un mastín que cuida al ganado, le da de comer, lo acaricia, piensa que está solo y perdido, y se lo lleva.
Ha estropeado al perro, ha arruinado su adiestramiento, lo ha sentenciado, incapaz de entender para que está creada esa raza y como debe actuar.
A partir de este momento el mastín se irá con cada excursionista que pase, abandonando al rebaño que debe cuidar. La idiotez generada en los despachos, instalada en mentes blandas a través de una pantalla, frenando el desarrollo del mundo rural, impidiendo que una familia pueda vivir de su ganado simplemente porque se han creido el buenísimo de Waltdisney y han abandonado la naturalidad, la normalidad y el sentido común, llegando al punto de que la vida de los animales parece tener mas valor que la de las personas.
El lobo se ha convertido en el ejemplo mas claro entre la lucha de esa ciudad ignorante rendida ante el ecoanialismo y el campo, hasta tal punto que se llega a decir que antes se convivía pacíficamente con el depredador cuando la realidad es completamente la contraria, antes se usaban todos los medios y artes para su control: cepos, lazos, trampas, chorcos, armas de fuego, quitando las camadas…hasta llegar al veneno que casi los llevo a la extinción.
Este ejemplo tan gráfico y real se puede extrapolar a casi todo lo que envuelve a las formadas de vida tradicionales ligadas al campo, con las consecuencias a la vista. Entre ellas el fuego que verano tras verano arrasa nuestros montes. Se echó a la gente de los pueblos impidiendo que vivieran de sus tierras y ganados, se abandono el campo, y ahora que la maleza engulle España se clama por un lado para que vuelvan los usos tradicionales mientras por el otro se impide que aquellos pocos que aun siguen allí puedan vivir.
La caza se encuentra en un momento critico, en el punto de mira de los mas radicales, convertida como el lobo en objetivo prioritario, en arma arrojadiza. Lejos de entender que es la mejor herramienta de gestión, control y protección para la fauna salvaje, se nos ataca, criminalizándonos, con una violencia que deja claro en que lado en realidad están los extremistas.
Lo cierto es que aun siendo pocos los activistas anticaza han conseguido intoxicar a gran parte de la sociedad, con un trabajo basado en los tribunales y medios de comunicación, mientras la caza y el campo miraban para otro lado pensando que eso jamás fructificaría.
Solo nos queda un camino, luchar, luchar y luchar, usando sus mismas estrategias. Tribunales a cada paso en falso que den, tribunales que miren debajo de sus alfombras y analicen los ingentes fondos públicos que reciben, publicidad enseñando todo lo bueno que hacemos nosotros, todo lo malo que hacen ellos.
¿Quien pone comederos, bebederos, pasos para la fauna, hace cortafuegos y desbroces, siembra para dale de comer a la fauna salvaje, quien ayuda en los incendios? El mundo rural, el mundo de la caza, mientras los econaimlaistas no mueven un dedo si no hay pasta por adelantado.
Pongamos a la caza de moda, hagamos que aquellos que tienen miedo salgan del armario, enseñemos la gastronomía, apoyemos el relevo generacional. Luchemos. Eventos como esta primera fiesta de la caza y el rural gallego es un buen ejemplo de los que significa luchar, luchar y luchar, es el camino para enseñar a la sociedad que nunca la caza fue tan necesaria.
Larga vida a la Fiesta de la Caza y del Rural gallego.
Viva la caza. Viva el mundo rural.

