“Este de ayer, mi primo segando, ni se mueven. Tenemos de todo menos caza menor”. Me cuenta nuestro amigo @luislera desde Tierra de Campos.
Frente a esta evidente falta de miedo al hombre que los hace mostrarse a plena luz del día tan tranquilos, siguen machacando con la mentira de la extinción los talibanes del ecologismo, fanáticos en muchas ocasiones disfrazados de científicos. La última que he escuchado es “gordísima”, decía en la radio generalista un ”elemento” que hay menos lobos que en los ochenta. Toman a la gente por idiota, hay que ser sinvergüenza para decir una mamarrachada semejante cuando hay tantas familias viendo peligrar su forma de vida. Reconozco sin embargo que saben bien a quienes dirigen sus mentiras, a urbanitas tan cegados con el fanatismo como con su propia ignorancia. En los ochenta era dificilísimo ver un lobo, ni había avistamientos ni daños. Cuando un lobo salía en una cacería era noticia, de hecho solo recuerdo una ocasión…ahora es noticia cuando no salen. Basta ver cualquier cuenta de Instagram de cualquier aficionado a la observación de fauna donde con seguridad aparecerán lobos, basta fijarse cómo abundan las empresas dedicadas a observar lobos ¿No se da cuenta que si no tuvieran asegurado ver lobos no había ni una?¿A qué no había ni una sola empresa dedicadas observación de lobos en los ochenta?
Menuda banda, toman a la gente por idiota, vaya falta que tenemos que cambie esto y con un poco de suerte entre alguien sin miedo y sin complejos.
Viva la caza. Long life to hunting.


